Impulso y el rol de la Educación

Un empujón, impulso o nudgig en inglés, es una estrategia de la ciencia del comportamiento que busca influir en las conductas de las personas cambiando el entorno. Estos impulsos fueron, primeramente, incorporados en políticas para ayudar a las personas a tomar mejores decisiones y desde entonces se han ido aplicando ampliamente en diferentes aspectos del comportamiento humano.
Se entiende como empujón a un ajuste sutil del entorno de un individuo para dirigirlo hacia un resultado más deseable sin alterar significativamente las opciones a las cuales puede optar o cambiar significativamente sus incentivos económicos (Weijers, de Koning & Pass, 2021) . A modo de ejemplo, es un impulso el que se ponga frente a los ojos de los niños la fruta para orientar la conducta a su consumo.

El concepto de empujón se vincula con la teoría de procesamiento dual, que explica como los seres humanos procesamos la información y actuamos en consecuencia. En está el primer sistema el Sistema 1 (también llamado automático) es inconsciente, asociativo, rápido, sin control y sin esfuerzo, altamente susceptible a las influencias ambientales. Para facilitar esta forma rápida de pensar, el Sistema 1 utiliza límites cognitivos, prejuicios y reglas generales para tomar decisiones. El procesamiento del sistema 2 también llamado «reflexivo», es controlado, esforzado, lento, deductivo y consciente de sí mismo, y representa una forma de pensar más deliberada. Como el Sistema 1 requiere poco esfuerzo en comparación con el Sistema 2, a menudo determina nuestro comportamiento, en lugar de la cuidadosa deliberación del Sistema 2 (Weijers, de Koning, & Pass, 2021) .

Las «unidades de empuje» demuestran que incluso los cambios pequeños y económicos en la forma en que se transmite la información pueden inducir grandes cambios en el comportamiento (Oreopoulos, 2020) .
Los empujones o impulsos en educación se han incorporado hace poco tiempo con el fin de fortalecer las conductas positivas y fomentar la acción de los estudiantes e incluso de los padres. En educación, el comportamiento deseado a menudo es difícil de lograr, por lo que incorporar este tipo de conceptos a la práctica puede ser muy útil en esta área.

Sin embargo, para incorporar los impulsos, al quehacer académico, primeramente, se debe determinar qué tipos de empujones utilizan qué procesos cognitivos y conectar estos procesos subyacentes a diferentes contextos educativos.

De acuerdo a la revisión realizada por Weijers, de Koning, & Pass (Weijers, de Koning, & Pass,
2021) los empujones en la educación han demostrado ser exitosos en la mejora de los resultados y el comportamiento relevantes desde el punto de vista educativo. Algunos ejemplos citados, refieren por ejemplo al aumento de la frecuencia de las actividades literarias en el hogar al enviar a los padres recordatorios de texto tres veces por semana para participar en una actividad literaria. También existen referencias a mejora en el rendimiento a través de mensajes sistemáticos sobre el desempeño del estudiante.

Si bien suena prometedor, y como ya se mencionó anteriormente, se debe analizar qué tipo de impulsos se deben implementar y para que objetivos en específico. La educación tiene objetivos a largo plazo y por ello se debe contar con una metodología que vaya incorporando los empujones de manera adecuada, a los comportamientos que se quieren trabajar y bajo una metodología que permita favorecer la incorporación de conductas más a largo plazo.

Referencias

  • Oreopoulos, P. (2020). Nudging and Shoving Students Toward Success. Education Next. Obtenido
    de https://www.educationnext.org/nudging-shoving-students-toward-success-what-
    research-shows-promise-limitations-behavioral-science-education/
  • Weijers, R., de Koning, B., & Pass, F. (2021). Nudging in education: from theory towards guidelines
    for successful implementation. European Journal of Psychology of Education(36), 883-902.
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