Comunicación al servicio de la formación centrada en el estudiante

Es imposible no comunicar.

Este es el primer axioma de la comunicación propuesto por Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson en 1985 (Watzlawick, Beavin, & Jackson, 1985) .

Desde esta premisa, toda conducta es una acción comunicativa y, por lo tanto, considerando que también aprendemos en relación e interacción con otros, debemos subrayar la importancia de la comunicación dentro de los procesos formales de aprendizaje.

Esto no es nuevo, pero muchas veces se da por sentado y, por consiguiente, no se considera como eje central del proceso formativo. Por ello, las instituciones educativas, responsables del diseño e implementación de los procesos de aprendizaje, deben reflexionar en torno a qué están comunicando, cómo lo están realizando y a través de que herramientas lo hacen.

¿Existe un diseño institucional integrado que permita facilitar la comunicación entre los diferentes actores de la comunidad educativa o este proceso se da de manera orgánica sin intencionar la consistencia entre los valores y aprendizajes que se quieren desarrollar en los estudiantes? Sin duda, una reflexión necesaria y fundamental al momento de comenzar a pensar en la formación de los alumnos.

No es posible pensar en el desarrollo integral de los estudiantes, sin considerar la consistencia y coherencia de la comunicación desde un enfoque sistémico. Por ejemplo: si se quiere lograr que los estudiantes sean agentes de cambio en la sociedad, la institución debe ser la primera en instaurar estas prácticas y esto debe permear desde toda la comunidad educativa al alumno para que puedan realmente desarrollar las habilidades que se requieren para aportar a la sociedad.

Teniendo en cuenta la importancia de la comunicación, y considerando que debe estar intencionada en todos sus niveles, se debe enfatizar el rol del lenguaje en el éxito del proceso de enseñanza y aprendizaje. Como indicaban Luria, Leóntiev y Vigotsky a inicios del siglo XX, el lenguaje es el medio por el cual la persona adquiere la experiencia humano-social y es la base del pensamiento (Luria, Leóntiev, & Vygotski, 1986) .

El lenguaje, es la herramienta esencial de una dinámica educativa, por lo que debe estar intencionado desde el diseño de las acciones formativas hasta su implementación. En este sentido, el diálogo se distingue desde los enfoques tradicionales de la conversación porque favorece la generación de un ambiente formativo propicio para el desarrollo de los estudiantes (Roper, 2019) .

Se ha visto en diferentes estudios, cómo el diálogo puede ser una herramienta poderosa para liderar prácticas educativas efectivas, transformar el contexto sociocultural y la mentalidad de las personas. Pero si bien, se han integrado herramientas como la retroalimentación para favorecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, aún queda un largo camino por recorrer para instalar este tipo de enfoques en el aula (García-Carrión , López de Aguileta , Padrós, & Mimar , 2020) .

Desde esta perspectiva, se abren nuevos desafíos, reflexiones e interrogantes para la comunidad educativa: ¿Qué enfoques se están incorporando en el proceso de aprendizaje para favorecer la formación de los estudiantes?, ¿Cómo a través del diálogo el docente puede favorecer el aprendizaje centrando en el alumno, haciéndolo actor clave de su proceso formativo?, ¿Cómo integramos nuevas herramientas para que el docente pueda implementar estos enfoques en el aula?

En síntesis, una institución que quiera fortalecer el aprendizaje integral centrado en el estudiante, debe considerar la comunicación como eje central de los procesos de aprendizaje. Para ello, debe diseñar un sistema que permita un lineamiento coherente entre los diferentes integrantes de la comunidad educativa asegurando que la consistencia llegue al aula. Para ello, debe integrar enfoques de aprendizaje centrados en el diálogo, partiendo desde el diseño hasta la implementación de las acciones formativas, asegurando las herramientas y habilidades de los actores facilitadores del proceso.

Referencias

  • García-Carrión , R., López de Aguileta , G., Padrós, M., & Mimar , R.-S. (2020). Implications for Social Impact of Dialogic Teaching and Learning. Frontiers in Psychology, 11, 140. doi:DOI=10.3389/fpsyg.2020.00140 
  • Luria, A., Leóntiev, A., & Vygotski, L. (1986). Psicología y Pedagogía. Madrid: Akal.
  • Roper, L. (06 de Agosto de 2019). The Power of Dialogue and Conversation in Higher Education. New Directions for Student Leadership, 169, 15-28.
  • Watzlawick, P., Beavin, J., & Jackson, D. (1985). Teoría de La Comunicación Humana. Barcelona: Editorial Herder.
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